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jueves, 19 de abril de 2012

Pensamiento integral

Algunos pensamientos sueltos durante la integral de la Pedriza con Luis y Dani en enero de este año:


 - ¡Qué bien! Típico terreno pedricero, subida fuerte y trepadas ¡Cómo me gusta! Me siento bien aunque me falte el aliento. Hay que guardar fuerzas, pero yo no soy así, a mi me gusta ir a tope todo el tiempo.

- Se me escapan. Me estoy quedando atrás, me duele la rodilla ¡A quien se le ocurre ir a una carrera de 10 km sin haber entrenado desde hace meses! Ya ha pasado un mes y sigo con molestias ¡Hoy me toca sufrir!
- Bueno, ya casi les tengo... ¡Otra parada del hijoputa! Llevo toda la bajada haciendo la goma.



- Esta paradita para comer algo me esta dando la vida y los estiramientos me están sentando de maravilla.



- Otra vez cuesta arriba... ¡Qué bien voy! Vaya sorpresa no me molesta nada la rodilla. Estoy dejando atrás a estos... ¡Pues ahora es mi turno! Voy a apretar hasta arriba ¡Que sufran un poquito ahora ellos! jeje
- ¿Qué si subimos al Yelmo? ¡Por supuesto! Una actividad como ésta no puede quedar sin una cima ¡Que gozada! Trepar, correr... ¡Celebrar la cima!


- ¡Para abajo! Uf, de nuevo la rodilla... ¡Pero ahora esta todo de cara! ya solo queda llegar al coche, hay que sufrir un ratito y ya está. Además la euforia por la actividad nos empuja hacia abajo ¡Qué pasada disfrutar de un día de pateo con amigos!



jueves, 19 de enero de 2012

Sur del Pajarito. KO técnico

¡CATACROQUET! Fran acaba de volar en el segundo largo de la sur clásica del Pajarito y se ha dado un espaldarazo contra la pared. Pensé que se iba a partir un pie que se le había enganchado en una grieta... Pero está bien, se recoloca un poco y dice que va a intentarlo otra vez, me he asustado más yo que él.


Cuando llegamos a la Pedriza teníamos la idea de ir a la Pared de Santillana, pero el día esta malo y las nubes cubren la parte alta. Por lo que buscamos un objetivo más cercano, pero sin renunciar a nuestra idea inicial: escalar una vía clásica y andar un poquito. Entonces pensamos que podíamos intentar esta clasicaza.


Fran sale otra vez para arriba. Va muy decidido, supera el paso donde calló antes. Avanza un poco más y ¡ZAS! vuelve a volar. Esta vez ha sido menos espectacular, solo una caidita. De nuevo se repone y sigue adelante. Se atasca, se abraza a la roca de mala manera, resopla, se arrastra. Ha sido mucho más costoso de lo que pensábamos, en teoría un largo de 6a no debería de ser mayor problema para Fran pero... la escalada clásica, es la escalada clásica y no es lo mismo aunque haya spits.


Al llegar al pie de la pared estábamos muy alegres. Hacia mucho que no nos veíamos, desde nuestra escapada del verano. Durante la subida charlábamos y reíamos. El primer largo fue para mi. Una subida por un diedro al principio húmedo y herboso y luego limpio y con pasos estéticos. Nada hacia presagiar las dificultades que íbamos a encontrar por delante.


Ahora me toca a mi enfrentarme al segundo largo. Me agarro a la bavaresa, ¡buf! ¡buf! ¡Qué duro es esto! Me abrazo a la piedra también, pero no tan fuerte como Fran y me caigo. Lo pruebo otra vez, me abrazo de otra manera. Bufo otro poco y vuelvo a caer. Lo vuelvo a intentar a mi modo y esta vez si que salgo. Todo rozado y magullado, pero salgo.


Nos reunimos al pie del tercer largo, una chimenea oscura que no se ve donde lleva ni como se puede proteger. Después de nuestra experiencia en el segundo largo decidimos buscar un camino menos "clásico". Salimos a la derecha por una placa, no nos complicamos y acerando llegamos a la base del bloque cimero. Para desquitarnos Fran lo intenta en libre y le sale, yo no tengo ni fuerza ni paciencia, me pongo un lacito a modo de pedal y tiro para arriba.


¡Ya estamos arriba! No ha sido nuestra escalada más elegante pero lo hemos conseguido, ahora hay que bajar corriendo por que empieza a llover. Descendemos igual de contentos que subíamos ¡Volveremos!

viernes, 8 de julio de 2011

Recogiendo la cosecha

                                                                                                                                           Foto: Carlos (Legolas)

Después de mucho tiempo sin catar la roca y de estar a dieta en el Tabloom, conseguí salir varios días a escalar. El primer día fue en la Pedriza, con unos amigos que ya presentaré en verano, salí de Salamanca dispuesto a probar la adherencia de las placas pedriceras y a pasar miedo en los típicos alejes, pero resulta que fuimos a Gusarapo, también conocido por ser el sector del depósito de Manzanares el Real.  El caso es que allí la escalada es de regletas y algún paso de placa, así que me atreví con una vía la 11 un 6a de primero y me llevé el encadene a vista. También hice un par de V en top rope, que si nos hubiéramos quedado mas tiempo hubiera intentado de primero.

                                                                                                                                     Foto: Miguel Ángel Gavilán

Pasaron unas semanas y volví a salir pero esta vez a Valdesangil y entre los muchos encadenes de unos y otros subiendo el grado, conseguí hacerme con No te hagas el sueco 6a+. Fue un buen día para recuperar sensaciones sobre el granito charro y ver que la experiencia hace grado, ya que aunque no estoy en plena forma escalo como nunca.



Viendo la marcha que llevaba era hora de volver al Cancho Bermejo y finiquitar un par de vías que tenía matizadas desde hace un par de años. Como placa no me apetecía hacer, empecé calentando-recordando Chochitos en top rope. Una vez aprendida, valor y al toro, y es que es la única vía en la que he dado pequeños vuelos. La verdad es que no la disfruté todo lo que me hubiera gustado, es de estas veces que tienes que controlar la emoción de ver que lo vas a conseguir, de echo al final casi me lanzo a por la cadena. Así que si por fin encadene está magnífica línea. Después como regalo me lleve Las niñas ñoñas, que también tenía pendiente. 

                                                                                                      Foto: Carlos (Legolas)

Y ya unos meses después y aprovechando que estaba por Asturias fui a la concentración de Teverga, además así escalaba con la gente de Salamanca. Por mi parte no es que hiciera mucho, un par de V y en top rope, pero es que tengo que aprender a leer la caliza, además de ser vías interminables. Eso si disfruté del sitio, quizás demasiado duro para mí, de las escaladas de los demás, de la parrillada y como no de la sidra.


viernes, 11 de abril de 2008

Nos gusta la Pedriza


Si, nos gusta la Pedriza. Unos dirán: "¡Que tíos más raros!", y otros dirán: "¡Lógico!". Y es que hay tres grandes verdades que nadie puede negar:
  1. En la Pedriza te pones fuerte.
  2. En la Pedriza se pasa miedo.
  3. La Pedriza tiene magia.
Es normal que te pongas fuerte mientras te arrastras por las pedazo de aproximaciones que hay cargado con todo el material. También es lo más normal del mundo pasar miedo, cuando te das cuenta de que la chapa más cercana está no se sabe donde y que no hay nada para agarrarse. Lo que no es normal es el paisaje de indios, elefantes, pajaros, tortugas y yelmos petrificados por arte de magia. Por eso no pude evitar volver allí la semana pasada.

El sábado con Fran hicimos los dos primeros largos de "Pequeño y tumbado bigwall" (7) para subir a la zona de arriba. Le siguió la "Sánchez"(12) 6a, que es muy continua y pedricera. Aquí tuve un problema, me salte la última chapa, para llegar a la reunión hay que hacer una pequeña travesía a la derecha que requiere un poco de confianza y con el seguro tan abajo no me atrevía, así que hice un apaño, por la vira que se ve salí a la reunión de "Maese Sam Sagaz"(11) y luego Fran recuperó las cintas. A continuación cayó una vía que hay entre la "Sánchez"(12) y la "Variante de los tres tallados"(13), también de 6a, con unos alejes considerables al final y una roca que parecía se iba a migar, aunque luego era fácil y aguantaba bien. Y para termiar el día "Maese San Sagaz" (11) 6a+, con mucho calor conseguí chapar la primera, pero me quedé sin fuerzas y ganas, y después de comer Fran, en un alarde de destreza pedricera, encadenó.

El domingo me subí con Dani al Rompeolas, hicimos varias vás facilitas a largos y rapelando para que cogiese destreza con la cuerda. El éxito de la jornada fue la primera vía de Dani de primero, puso alguna chapa del revés y hubo un paso en el que le vió las orejas al lobo, pero la saco.
Durante este fin de semana desarrollamos la teoría de la relatividad, que nos permite enfrentarnos a largas placas olvidándonos de la necesidad de ver una chapa. Otro día os pongo la formula.

viernes, 21 de marzo de 2008

De vuelta por La Pedriza


Volvemos a actualizar el blog y es que por unas cosas y otras casi no habíamos hecho actividad. Pero para recuperar el tiempo lo hacemos por todo lo grande y nos fuimos cuatro días a La Pedriza. Tiempo suficiente para hacerse una idea de cómo se escala allí. Y es que si vas tienes que tener dos cosas muy claras: en La Pedriza te pones fuerte, esto es porque las aproximaciones a los sectores de escaladas se hacen durillas entre tanto bloque y tanta jara, además aquí si que se escala de piernas, después de un día de escalada lo que te arden no son los dedos sino los gemelos de tanta adherencia. Y lo otro que hay que tener caro es que las chapas alejan, hay que estar muy bien de coco, la primera suele estar muy arriba y las siguientes si alejan quiere decir que es fácil. Además otra cosa, el grado cuesta.

Como digo hemos estado cuatro días escalando, el sábado fuimos a las placas del Halcón Fran, César y yo, a hacer deportiva para cogerle el tranquillo a esto de la adherencia, ellos son más pedriceros por lo que les costó menos adaptarse y todo en lo que se metieron lo sacaron. Yo escalé bastante de segundo y solo saqué un par de V y algún V+ de primero. Después de un puñado de V terminaron el día sacando un 6a que les supo a poco.


Dormimos en Canto Cochinos y al día siguiente empezamos con lo bueno, nos fuimos hacer el Espolón de Peña Sirio. El primer largo es fácil y corto, el segundo comienza con una travesía de IV que da respeto y que como te subas mucho al principio te metes en un 6b como me paso a mí y por eso estuve un poco apurado, después coges un línea de setas y te plantas en la siguiente reunión fácilmente. Como me vi animado decidí darme el siguiente largo, también es un IV que va desplazándose hacia la izquierda por unos canalizos y te mete en una placa con mucho ambiente, será una tirada de unos 55m con 5 chapas de las que me pasé una por no leer bien la vía, así que no queda más remedio que tirar con decisión hasta la siguiente chapa.


El siguiente largo se lo dio César, es un V que sube por unos canalizos y está muy bien protegido. Para terminar te pones delante de un muro de unos 7-8 metros de 6a que Fran se dio muy bien y como llevábamos dos cuerdas también pudo dárselo César a flash y a mí me ayudaron un poco bastante a dármelo. Después en la cima estuvimos esperando a unos chicos conocidos de Fran que pretendían destrepar por una fisura un tanto peligrosa, así que les tuvimos que enseñar a rapelar y bajamos con ellos los tres rapeles que hay, el primero de ellos volao.

Volvimos a Canto Cochinos comimos y descansamos un rato y al atardecer César y yo tiramos para la pradera del Yelmo, donde dormimos en un refugio-vivac que nos había dicho Fran. El Yelmo es un bloque inmenso de granito que cuando te pones debajo de él impresiona. Escogimos las Walkirias para subirlo. El primer largo es un V de 40m con un par de pasos complicadillos bien protegidos que se dio César sin problema. El segundo largo continúas por la Ziggy Stardust, en principio me lo iba a dar yo pero eso de que la primera chapa esté a unos 10 metros y que aún no tengo suficiente pericia en la adherencia pedricera me echaron para atrás y se lo volvió a dar César, la verdad es que luego no tuve ningún problema, así que tengo que ir preparando la cabeza para atreverme a dar largos de primero en clásica. Para terminar te queda un largo de III y una trepada hasta la cima, desde donde se ven todos los grandes bloques de la Pedriza. El descenso se hace destrepando la Valentina que no tiene complicación y además para terminar tienes que bajar por una babaresa que le da bastante gracia.


Una vez abajo, volvimos a coger las mochilas y bajamos por el collado de las dehesillas para que yo conociera la Pedriza posterior. Después de una larga caminata nos echamos a dormir en otro refugio-vivac entre los pinos que hay a un lado del camino en la “autopista” mas o menos a la altura del Cancho de los Muertos, que es donde terminamos nuestro viaje por la Pedriza.

El martes se levanto amenazando de lluvia, así que sin perder tiempo subimos hasta pie de vía, que no se como se llama. Esta es de clásica y es diferente a las otras porque no es de adherencia, por fin tienes donde agarrar y tiene un primer largo de IV que va pasando de una fisura a otra, la escalada es un poco arrastrada y termina pasando un pequeño resalte. Y el siguiente largo es muy corto y la gracia que tiene es que vas por una fisura hasta llegar a unas setas y a partir de ahí esta todo hecho.

Pues esto es todo lo que hicimos en la Pedriza mucha escalada y también bastante pateada para que salga una actividad bastante completa, como nos gusta a nosotros.