martes, 19 de agosto de 2008

Alpes 1. Glaciar de Tour

Hola a todos, vamos a hacer unas cuantas entregas sobre nuestras aventuras de Alpes. Para empezar os voy adelantando los resultados: 15 días de viaje y 6 cimas desde 4 refugios diferentes. La verdad, yo quedé satisfecho, pero con muchas ideas para el futuro en la cabeza.

El día 2 llegamos a Ginebra, y después de perdernos un par de veces conseguimos llegar al albergue en Chamonix. A pesar del mal tiempo del día 3 no pudimos esperar y nos subimos al Refugio Albert 1º. La subida a este refugio es ligerita si se hace desde el telesilla Charamillon-Balme, y merece la pena ir descubriendo poco a poco la lengua Glaciar de Tour, con sus bonitos seracs de color azul.

Habíamos oído hablar de esta zona como un buen lugar para aclimatarse poco a poco, así como para probar tus capacidades. Así que nos pusimos al tajo yendo a por el Corredor de la Table (II PD+ 300 m) en la Aiguille du Tour, el corredor lo encontramos fácil y con buena huella, pero lo que de verdad nos gusto fue la pequeña cresta hasta la cima. Ambiente, buena roca y vistas insuperables.



Al día siguiente nos topamos con Tête Blanche, en concreto con la Vertiente N (II AD 100 m). Entramos tarde, con mucho sol y calor para ser una vertiente norte. Aun así el hielo estaba duro duro, y los 55º se hacían notar en los gemelos. Poco a poco fuimos encontrando la posición correcta de escalada, y progresando a largos y montando reuniones con tornillos ganamos altura en la montaña. El calor empezó a hacerse notar, y no solo en lo que sudábamos, también en los extraños ruidos que sonaban y en el agua que goteaba de dentro de los tornillos. Un último apretón y alcanzamos la cumbre. Y para rematar la jornada nos fuimos a por la cercana cima de la Petit Fourche.



Foto: Alberto
Pero en esta cuenca lo que atrae tu vista constantemente es la Aiguille du Chardonet, y se te empiezan a poner los colmillos largos pensando en recorrer la Arista Forbes o ascender el Espolón Migot. Dos buenos proyectos para cuando estemos un poco más curtidos.

Al día siguiente evacuación antes de la tormenta y a prepararse para la próxima aventura en Les Courtes.

Continuara...

viernes, 18 de julio de 2008

Copa del Mundo de Escalada en Chamonix



Ya estamos de vuelta, después de tanto tiempo y es que entre exámenes y preparar el viaje se hizo muy difícil actualizar el blog durante el último mes. Ahora, poco a poco iremos contando todo lo que ha dado de si el viaje a Alpes.
Empezamos por la copa del mundo de escalada en Chamonix, que como hizo mal tiempo pudimos estar en el pueblo para ver a los máquinas, que los dias buenos son para estar en la montaña.
Os dejo los videos de las finales de la prueba de velocidad, que es espectacular, pero que allí nos hacía preguntarnos si a eso se le puede llamar escalar.





También pongo unas fotos de las semifinales en las que están Ramonet y Charlotte Durif.



A la final de los españoles solo se clasificó Ramonet, se le veía fino pero en el techo se lió como la mayoría y acabo cayendo.
Aunque acabamos calados, merece ver el espectáculo que dan estos máquinas.

lunes, 2 de junio de 2008

Etapa de montaña en Hoya Moros



¡Comienza la preparación para el Tour de Francia y sus duras etapas en los Alpes! Correr por la ciudad, escalar en el rocódromo... todo eso no nos va a dar el fondo y las piernas que hacen falta para afrontar los grandes desniveles. Necesitamos enfrentarnos a duras jornadas de montaña como las del Giro, con tres puertazos para dejarte fino.

Así que nos fuimos a la Sierra de Bejar y nos metimos el Gavia, Mortirolo y Aprica entre pecho y espalda, subiendo al Calvitero desde la Dehesa y bajando a la vuelta hasta Candelario. En total 1.100 m de subida divididos, en lo que llamamos en broma, tres puertos: Gavia (hasta los meandros de Hoyamoros), Mortirolo (hasta la zona del Venero) y Aprica (hasta Virgen del Calvitero).

Y después la bajada, ni más ni menos que 1280 m de desnivel a degüello. La verdad es que fue bastante entretenida, sobretodo en la parte final, ya que nos dedicamos a explorar la forma de llegar al pueblo sin tocar la carretera. Además, el pinar estaba precioso, y sobretodo muy limpio y con el suelo blandito.

Ya veis en las fotos el ambiente en el que nos movimos, entre nieblas misteriosas, tan pronto hacia sol como granizaba. La vegetación brilla con un verde intenso y el agua chorrea por todas partes. El año que viene me mudo a Escocia, por lo menos así tendré hielo en invierno, ya que aquí tampoco se ve el sol.

El resultado final de la etapa fue que todos quedamos contentos. Nos reímos del que se olvido el chubasquero, y por fin pudimos hacer montaña en un día relativamente tranquilo, además de empezar a coger esa forma física que solo te da la montaña y que tanta falta nos va ha hacer.

P.D.: Gracias a Manolo por las fotos y los mapas de esta entrada

sábado, 24 de mayo de 2008

Nueva Montañera



Las nuevas generaciones vienen arrasando. Aquí tenemos un ejemplo, se llama Alba y le gusta escalar y subir a lo alto de las montañas. Y es que cuando está en el campo y ve un bloque se lanza a por el y no se le resiste.

Os dejo unas fotos de su primer rappel en San Pelayo, de unos 10 metros, y no pasó nada de miedo.

domingo, 18 de mayo de 2008

En primavera hay que emigrar al Sur


¿Otro fin de semana sin hacer actividad?¡Nos negamos! Ante la perspectiva de otro fin de semana de lluvias en el tercio norte peninsular nos dispusimos a emigrar al Sur.


Nuestra primera parada fue en Cerro del Hierro. Lo primero que vimos al llegar al parking es un cartel que nos indicaba que no debíamos salirnos del camino por que podríamos caer en alguna sima, así que en cuanto pudimos tomamos un sendero que giraba a la derecha. Nos internamos en un paisaje irreal dominado por pináculos blancos y con el suelo del color del oxido. Avanzábamos por angostos barrancos, y de pronto nos asomábamos a profundos agujeros llenos de vegetación gigantesca, esperábamos que de un momento a otro apareciesen los pterodáctilos del mundo perdido. En seguida nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de donde estábamos. Seguimos deambulando entre rocas de formas, colores y texturas sorprendentes, hasta que descubrimos una zona que parecía coincidir con el mapa que llevábamos. Miramos si podríamos bajar por la derecha, luego por la izquierda, hasta que nos dimos cuenta que la única forma de llegar era hacer un rapel volado. Escalar... escalamos poco, pero disfrutamos muchísimo del paisaje de este paraje protegido y de la naturaleza que se esconde detrás de cada rincón.



La siguiente estación fue Espiel. Aquí se puede disfrutar de la escalada en un paraje tranquilo y agradable, y eso es lo que hicimos nosotros. El primer día lo dedicamos a lectura bajo los desplomes mientras pasaban los pequeños aguaceros, para en cuanto volvía a lucir el sol, o caía menos agua, subirnos a las peñas. Y para rematar la actividad una carrerita bajo la luz de la luna. El segundo día, si que nos dimos un buen atracon escalador. Escogimos las vías más largas que encontramos y gozamos con una roca que "te ama", con gotas de agua, agujeros, orejas, puentes de roca... Después a darnos un atracón de la receta de moda, callos con arroz, y a debatir sobre los nombres de los juegos de nuestra infancia.


Hemos escalado, hemos corrido, hemos explorado... Pero de lo que más hemos disfrutado este fin de semana es de la tranquilidad y de la vida que rebosa el campo.

viernes, 9 de mayo de 2008

Midi d'Ossau en estilo pesado


Cuando una expedición sube a un gran pico instalando campamentos de altura y cuerdas fijas se dice que es en estilo pesado. Ese no es el modo más habitual de subir a un pico en Pirineos, pero lo que hicimos nosotros en el Midi d'Ossau el pasado puente de mayo fue precisamente eso, un asedio en toda regla.



El jueves hicimos la aproximación hasta el refugio de Pombie. Un paseo corto por nieve blanda cargados como mulas. Nuestra principal preocupación era el riesgo de aludes, el parte daba riesgo notable (3), podíamos ver los grandes aludes que habían barrido los valles durante la anterior semana. Por suerte las montañas ya se habían sacudido casi todo lo que tenían encima y la cosa estaba bastante estable, aunque no era muy recomendable moverse por determinadas laderas a partir del mediodía.



A las cinco de la mañana comenzó a sonar la Bola de Cristal, era el despertador de Fran que nos avisaba que teniamos que movernos. Nos pusimos en marcha y comprobamos que la nieve se ha endurecido algo, aún así progresamos a buen ritmo hacia la vía normal del pico. De pronto Fran se percató de que Dani no hacía ruido al pisar las rocas, ¡ha perdido un crampón! Nos pusimos a excavar una madriguera para ver si estaba en un agujero, pero no aparecía. Tras media hora de búsqueda decidimos seguir adelante mientras Dani seguía mirando. Cuando ya estábamos apunto de meternos en faena vimos que que venía rápidamente a reunirse con nosotros, pero ya era tarde cuando nos dispusimos a subir todos juntos. Aún así ascendimos media pared antes de desistir por el estado cada vez más peligroso de la nieve.



El sábado sería nuestra última oportunidad. Madrugamos más todavía, pero la nieve no se había helado apenas durante la noche, y poco después nos quedamos Fran y yo sólos, Dani tenía una gran ampolla en el talón que le hacía sufrir en cada paso, pero no nos desanimamos y seguimos adelante. Avanzábamos rápidamente gracias a la huella del día anterior, atrás fueron quedando las dificultades: la primera chimenea convertida en una canal de nieve, la segunda chimenea con su pequeño resalte de hielo y la expuesta travesía de las dos canales hacía la tercera chimenea. Aquí se nos acabó la traza. Nos teníamos que enfrentar a un corredor de 200 metros a 50 grados con muchísimo ambiente, con decisión me lancé a abrir huella y poco a poco fuimos superando el desnivel que nos separaba de las campas de nieve que hay en la parte superior. Tras el penoso esfuerzo de cruzar estas grandes palas alcanzamos la pequeña cresta final, que resolvimos más fácilmente de lo que esperábamos. ¡Por fin la cumbre! ¡Que vistas! ¡Todo Pirineos a nuestro alcance! Dejamos volar nuestra imaginación hasta otras cimas, pero no podíamos entretenernos, las horas pasaban y el sol no perdona.




Una rápida bajada con dos rapels, uno en la tercera chimenea desde una reunión con cadena frente a la cruz de hierro y otro para salvar el resalte de hielo de la segunda chimenea, nos dejo fuera de la pared justo a tiempo para ver como una colada de nieve corría por la primera chimenea borrando nuestra traza. Salvados por la campana nos reunimos con Dani en el refugio para celebrar esta victoria a los puntos en el segundo asalto.



miércoles, 30 de abril de 2008

Vaya película!!!

Segundas partes nunca fueron buenas, o al menos eso dicen, aunque sobre gustos no hay nada escrito. El fin de semana pasado Fran y yo nos dispusimos a comprobar cual era nuestra opinión sobre el tema en la vía Ezequiel al Pico de la Miel en la Sierra de La Cabrera.

La primera parte la vivimos justo el viernes, cuando a Dani se le atragantaron unos pasitos tallados en el primer largo. Montamos un rapel y nos bajamos. Mejor así que pasar algún susto más arriba, además, ya tendrá tiempo de irse curtiendo en estas lides.


Así que el domingo tuvimos que volver a la carga, a ver si eramos capaces de rematar la faena. Pasamos la mañana en Patones, y un tío me hizo unas fotos saliendo de una vía, me dijo que era de Desnivel, quien sabe, puede que me haga famoso, jeje. Por la tarde y después de una buena siesta nos encaramamos de nuevo al primer largo de la Ezequiel. El segundo largo me toco a mi, la chimenea por la que va la vía rezumaba algo de agua, así que me fui a una fisura de la Emilio que va un poco más a la derecha. En teoría es sólo IV+, pero cuando por fin llegué a la reunión me temblaba todo el cuerpo, nunca me había enfrentado a una tirada tan vertical en autoprotección.Llego el turno de Fran, que trepó rápidamente por una gran fisura. Mientras tanto el cielo se había ido poniendo negro, empezaron a caer goterones, y luego vinieron los rayos y los truenos. ¡Y nosotros aquí con tanto hierro! Mi compañero destrepó medio largo, y dos rápidos rapeles nos dejaron en el suelo, después a correr hasta el coche.


Conclusión, no hay dos sin tres. Aunque esperemos no tener que verificar aquella que dice, no hay quinto bueno.