miércoles, 7 de septiembre de 2011

Visita anual a Solana


Todos los veranos es obligatoria una visita a Solana. Este año cayó a primeros de junio y reunió a los clásicos: Alberto, Fran y yo. Faltó Pablo, como ya sabéis ahora la zona centro le queda muy a desmano, y se unieron Jose y Bea. También nos encontramos por allí con clásicos solaneros como Javi, Dave y sus amig@s.


Para mi fueron los primeros días de escalada de todo el año. Os podéis imaginar lo torpe que me sentía y lo que me costaba psicológicamente dar cada paso. Pero poco a poco me fuí soltando y al final conseguí escalar algo de primero sin pasar mucho miedo. Mis mejores encadenes fueron: "Papa quiero ser alpinista" y "Toma toma guarra". Todo gracias a las recomendaciones de Javi y a la paciencia de Fran asegurando.


Especial mención merece el encadenamiento por parte de Alberto y Fran de "No son putas son princesas", ya que es una vía con alto contenido sentimental para mi. Cuando era un crío la "escalé" con Adolfo en top-rope y años más tarde pasé una tarde entera probándola, ahora estos dos fieras han conseguido encadenarla, y me ha hecho mucha ilusión que se animasen a meterse en ella.


El domingo una gran tormenta nos desalojó. Aún así conseguimos escalar un poco en el sector "Mineros locos". Aunque nos mojamos un poco, nos reimos mucho más.



PD.: a partir de ahora vais a notar que la calidad de las fotografías disminuye mucho. Me he cargado la cámara de fotos y estoy tirando de movil.

domingo, 28 de agosto de 2011

Carritos de fuego


Hace ya mucho mucho tiempo... en Semana Santa para ser más exacto, me reuní con mi amigo Manolo para enfrentarnos al gran reto que veníamos planeando durante toda la temporada ¡La ruta Carros de Fuego con esquís! Así que confiados en que otros años la ruta se había podido hacer sin problema en esos días de vacaciones, nos fuímos para el Valle de Arán. Pero ya de camino empezamos a darnos cuenta de lo ilusos que habíamos sido, este año los días santos caían en fechas muy tardías y las montañas estaban muy peladas.


Aún así no nos desanimamos y subimos hasta el refugio de Restanca (2.010 m), los esquís y las botas fueron en la mochila ¡Ni un triste nevero en todo el camino! Como la aproximación había sido corta y del refugio para arriba sí que había nieve, nos fuimos de excursión hasta un falso collado a 2.558 m al pie del Tumenèia. Una buena paliza para ser el calentamiento y un buena esquiada también.


Al volver al refugio nos encontramos con un antiguo compañero de la facultad y su pareja (los montañeros vamos todos a los mismos sitios) y quedamos para subir juntos al día siguiente al Montardo (2.833 m) ¡Cómo subian! ¡Y cómo bajaban! Manolo y yo íbamos a arrastras tras ellos o rodando si era en la bajada. Pusimos como excusa las mochilas, pero no era eso... Nos despedimos y cada uno fue para su lado. Nosotros al refugio de Cavell i Ventosa (2.200 m) a través de un viacrucis de nieve paposa, bordeo de lagos y calvas. Durante todo el camino tuvimos vistas de las Agulles de Travessani y me acorde mucho de cuando estuve allí con Pablo.


El siguiente día teníamos que enfrentarnos a uno de los momentos más temidos de la travesía: el Coll de Contraix (2.748 m). Salimos muy motivados y subimos a toda máquina. Al llegar al pie del corredor nos calzamos los crampones y subimos como obuses, ya hemos hecho mucha montaña como para asustarnos de estas cosas, al final no fue tan fiero el león como lo pintaban. De ahí hasta el estany una magnífica esquida, luego a buscarse la vida entre piedras y después entre árboles, para acabar cargando durante un buen rato hasta el refugio de Estany Llong (1.985 m).


Se imponía una reflexión. No podíamos seguir cargando más que esquiando, además los dos días que teníamos por delante eran en la vertiente sur y se pasaba por alturas muy bajas... Hicimos caso a los consejos del guarda y nos fuímos hasta el refugio de Amitges (2.380 m) a través de un pequeño collado situado a la derecha del pico del Portarró aproximadamente a 2.600 m. Alcanzar el colladito fue peliagudo, tanto por la inclinación de las palas que había que cruzar, como por el estado de la nieve. Pero la bajada mereció la pena y fue sin duda la mejor de toda la ruta. Esta etapa la compartimos con dos amigos granadinos, una gente muy agradable y muy montañera.


La siguiente etapa fue la única que realizamos integramente por nieve. Subimos hasta el Tuc de Saboredo (2.833 m) y después nos enfrentamos a una pala bastante helada. Con tan mala suerte que Manolo tuvo una caída y se hizo un feo corte en la mejilla. Menos mal que Julián, el guarda del refugio de Saboredo (2.310 m), es un maestro en con los puntos de aproximación, así que no quedará más desfigurado, jeje


Al día siguiente hicimos la ruta de los lagos de Colomers, por no hacer la etapa demasiado corta. Fue bonita, pero acabo por alcanzarnos la lluvía y penamos mucho para llegar al refugio de Colomers (2.135 m). Allí nos reunimos con un grupo de riojanos y su guía que habían relizado la ruta a pie, compartimos anécdotas y juegos hasta la cena.


A la mañana siguiente y sabiendo que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero que no le gusta mojarse dos días seguidos, optamos por bajar por la pista forestal. Atajando como cabras con las botas de esquí llegamos hasta el coche.


Resulto una semana agridulce: foqueamos, esquiamos, porteamos, vimos paisajes maravillos y conocimos gente estupenda, pero... ¡cómo amarga no poder conseguir lo que nos habíamos propuesto! Al final la montaña manda siempre, por unas cosas o por otras.


Así lo contó Manolo

viernes, 8 de julio de 2011

Recogiendo la cosecha

                                                                                                                                           Foto: Carlos (Legolas)

Después de mucho tiempo sin catar la roca y de estar a dieta en el Tabloom, conseguí salir varios días a escalar. El primer día fue en la Pedriza, con unos amigos que ya presentaré en verano, salí de Salamanca dispuesto a probar la adherencia de las placas pedriceras y a pasar miedo en los típicos alejes, pero resulta que fuimos a Gusarapo, también conocido por ser el sector del depósito de Manzanares el Real.  El caso es que allí la escalada es de regletas y algún paso de placa, así que me atreví con una vía la 11 un 6a de primero y me llevé el encadene a vista. También hice un par de V en top rope, que si nos hubiéramos quedado mas tiempo hubiera intentado de primero.

                                                                                                                                     Foto: Miguel Ángel Gavilán

Pasaron unas semanas y volví a salir pero esta vez a Valdesangil y entre los muchos encadenes de unos y otros subiendo el grado, conseguí hacerme con No te hagas el sueco 6a+. Fue un buen día para recuperar sensaciones sobre el granito charro y ver que la experiencia hace grado, ya que aunque no estoy en plena forma escalo como nunca.



Viendo la marcha que llevaba era hora de volver al Cancho Bermejo y finiquitar un par de vías que tenía matizadas desde hace un par de años. Como placa no me apetecía hacer, empecé calentando-recordando Chochitos en top rope. Una vez aprendida, valor y al toro, y es que es la única vía en la que he dado pequeños vuelos. La verdad es que no la disfruté todo lo que me hubiera gustado, es de estas veces que tienes que controlar la emoción de ver que lo vas a conseguir, de echo al final casi me lanzo a por la cadena. Así que si por fin encadene está magnífica línea. Después como regalo me lleve Las niñas ñoñas, que también tenía pendiente. 

                                                                                                      Foto: Carlos (Legolas)

Y ya unos meses después y aprovechando que estaba por Asturias fui a la concentración de Teverga, además así escalaba con la gente de Salamanca. Por mi parte no es que hiciera mucho, un par de V y en top rope, pero es que tengo que aprender a leer la caliza, además de ser vías interminables. Eso si disfruté del sitio, quizás demasiado duro para mí, de las escaladas de los demás, de la parrillada y como no de la sidra.


jueves, 30 de junio de 2011

Otra piedra en el camino

Me encantaría poder contaros que esta nueva piedra es una nueva zona de escalada, o que como estoy por Asturias cambio el granito por la caliza. Pero no, esta piedra es como la tipica china que se mete en la bota y no te deja caminar a gusto.
Cuando parecía que había avanzado algo en el tema de las federaciones, ya que por fin en la federación madrileña nos permiten federarnos a los ¿discapacitados?, me encuentro que en Asturias solo me permiten hacerlo en la modalidad B, vamos que no soy apto para ir a Alpes. No lo entiendo...
Vuelvo a repetirme que no existe la discapacidad en la montaña, existen límites, los tuyos y los mios. Y como desde siempre he aprendido cada uno afrontaba sus retos de acuerdo a su destreza y conocimientos.
Pero bueno ahora que tengo el estomago lleno, no pienso parar hasta arreglar todo esto.

viernes, 10 de junio de 2011

Diedro Gallego. Desafíos

Bueno, vamos a seguir rescatando las entradas de este invierno, antes de que otras entradas más primaverales las entierren en el olvido


Cuando empezé a hacer corredores pasé muchas horas buscando vías que fueran a estar a mi alcance a corto plazo por las distintas cordilleras que frecuentamos y una de las que llamó mi atención fue el diedro Gallego. En aquel momento aún me quedaba un poco grande, pero este año había llegado la ocasión.


Llegamos a la plataforma el viernes por la noche y salimos directos hacia el circo, aplicando una estrategia que ya se está convitiendo en habitual para Fran y para mi. Como no hacia mucho frío decidimos jugárnosla y dejamos la tienda en el maletero. A las dos de la mañana llegamos al refugio, buscamos un sitio un poco llano en la nieve, extendimos las esterillas y a dormir.


Al día siguiente nos despertamos bien prontito, desayunamos un capuchino delicioso y arrancamos casi los primeros hacia el cuchillar. Decidimos empezar por escalar la cascada de La Araña, ya que el año pasado nos quedamos con las ganas de probar los dos largos yendo nosotros de primeros. Resolvimos con soltura, eso si con los gemelos echando fuego por la falta de costumbre. Fran que tenía las manos un poco blandas a esas horas de la mañana perdió primero una cinta con mosquetón y luego un guante, menos mal que teníamos repuestos para las dos cosas.


Después nos fuimos a por el diedro. El primer largo estaba en una especie de costra de hielo-nieve-corcho, en el que no agarraban los tornillos y la otra cara del diedro era bastante lisita, así que me toco subir fiándome. Al llegar arriba me tocó a mi cometer una torpeza y perdí uno de los guantes finos ¡Tres horas, tres perdidas, no está mal el ritmo! Después seguimos buscandonos la vida a través del espolón hasta llegar a la cima. La verdad es que fue bastante impresionante, ya que las rampas de nieve caen directamente a la canal.


Nos hubiéramos metido en otro embolado si no fuese por que queríamos probar a buscar por la base de la pared alguna de las muchas cosas que perdimos. Resulta que el guante de Fran apareció y la cinta con mosquetón también, pero no en el circo, sino en el rocódromo de Álcala... casualidades de la vida.


Otra noche de vivac y para casa, hacia tanta niebla que nos dió pereza buscar los corredores tanteando las paredes.

jueves, 2 de junio de 2011

Retorno a las montañas.


Después de bastante tiempo y una operación de rodilla, Luciano, nuestro padre, por fin volvió a hacer montaña. Y hacia la sierra de Béjar nos dirigimos, sin más pretensión que hacer horas en montaña y probar la rodilla de Luciano. El día era bueno y aún había nieve en la carretera así que salimos de la plataforma. Poco a poco llegamos al Calvitero, donde paramos a reponer energías, después seguimos nuestro camino dirección al Torreón. Cuando vimos la canal de los hermanitos a Luciano se le alargaron los colmillos y a punto estuvimos de cambiar el objetivo. 



Y así disfrutando de la nieve y asomándonos a todos los rincones, llegamos al Torreón, comer, disfrutar del sol y deshacer el camino andado. Este primer día dejó buenas sensaciones, aunque la bajada se notó en la rodilla.




Un mes más tarde, cuando por fin conseguimos reunirnos con César, esta vez si que pusimos rumbo a la canal de los Hermanitos. El día estaba perro, lluvia,niebla y viento lo que hizo que la nieve que quedaba, que todavía era bastante, estuviera muy blanda.



Una vez en Hoyamoros tuvimos que esperar a que levantaran un poco las nubes para encontrar el cono donde empieza la canal. Para allá nos fuimos decididos, aunque pronto nos vimos frenados por una nieve muy pesada. Así comenzamos los relevos, a cada uno le toco su correspondiente tercio de trabajo. Envueltos en el ambiente fantasmal creado por la niebla llegamos a la parte final, donde tuvimos que buscar una salida segura para evitar las zonas con cornisas.


Más por cabezonería que por necesidad hicimos la cima de los dos hermanitos, a pesar del verglas que dificultaba el ascenso a uno de ellos. Para después bajar tranquilamente a por el coche.



Es hora de hacer nuevos proyectos en familia, con objetivos más ambiciosos ¿Quien sabe donde nos llevará esta nueva etapa?


sábado, 14 de mayo de 2011

Cabezas de Hierro. Con niños y machacas

Vamos a recuperar unas cuantas entradas de actividades de este invierno que habían quedado acumuladas en el cajón desastre de los post pendientes de editar:


En el día anunciado a bombo y platillo por todos los medios de comunicación como el mejor para ir a la nieve, fuimos al puerto de Cotos. Allí nos reunimos con Charo y su familia, bueno en realidad ellos llegaron a la hora pactada y fueron adelantándose, nosotros que somos más tardones tuvimos que remontar la desventaja.


Camino de las Cabezas de Hierro, los niños iban como jabatos, tropezando en cada huella y arrasando con todo lo que se ponía a su paso ¡No conocen el concepto de ahorro de energía! Eso sí, no paraban un minuto a descansar con tal de seguir a su padre, a menos que una disputa de hermanos les hiciese enfurruñar y quedarse atrás a propósito.
Así poco a poco llegamos hasta un hombro que hay en medio de la cara norte y que sirve de mirador hacia la gran canal central y las cascadas de hielo. El sitio ideal para comer y un buen momento para tirar unas bolas de nieve a los niños.



A partir de aquí nos separamos, la familia volvió a su casa y entonces tomaron el mando las machacas. Con Laura por delante abriendo huella sin descanso llegamos hasta la Cabeza Mayor, de ahí en un periquete a la Cabeza Menor y cuando lo razonable era bajar y volver a casa a una hora decente, el espíritu aventurero se apoderó de las chicas y decidieron que querían ver que había más allá.



Así, seguimos caminando hasta Valdemartín y la Bola del Mundo, para bajar con las luces del atardecer por la Loma del Noruego, con lo que en un día nos vimos un buen trozo de la sierra de Guadarrama al ritmo de las machacas ¡Ponles sol, grandes vistas y buena conversación y llegarán hasta el fin del mundo!